rayos uv del sol

Lo que debes saber de la exposición al sol y los rayos UV

Existen beneficios que obtiene el cuerpo humano por la exposición al sol y además un poco de bronceado te protege del sol. ¿Cierto? ¡ERROR!

El cuerpo, de hecho, se puede beneficiar un poco de la exposición solar moderada. Pero un poco de bronceado no significa necesariamente que te protejas del sol. Vamos a ver por qué.

Los rayos del sol son una fuente importante de vitamina D y ayudan a los sistemas del cuerpo a que adquieran calcio que muy necesario para la formación de huesos sanos. Sin embargo, la mayoría de las personas no tienen que gastar grandes cantidades de tiempo expuestos al sol con el fin de conseguir cantidades necesarias de vitamina D.

De hecho, la salud del cuerpo puede sufrir efectos negativos cuando se expone demasiado tiempo a los rayos del sol, sobre todo si lo hace de manera desprotegida. Los resultados pueden variar, como daño de la piel y de los ojos, incluso la supresión del sistema inmune y en última instancia, cáncer, incluso en los jóvenes.

Así que echemos un vistazo a los hechos básicos acerca de la exposición solar.

Hay tres tipos de rayos ultravioleta invisibles (UV) del sol que llega a la tierra: UVA, UVB y UVC. Cuando estos rayos entran en contacto con la piel, los rayos UVA y UVB pueden hacer que te broncees, causan quemaduras y otras reacciones (por ejemplo, el acné y el cáncer).

Es también notable que los efectos de los tipos de rayos UV no son los mismos. Dependiendo de la estación, hora del día y el lugar en el planeta en relación con el sol – (es decir, la altitud y latitud), la intensidad de los rayos cambian. Durante el verano, los rayos UV son más fuertes. También entre las 10 am y las 4 pm, los rayos son más fuertes. Y cerca del ecuador y en altitudes elevadas (donde la cubierta del aire y las nubes son menores, lo que resulta en un aumento de la penetración de los rayos UV nocivos en el medio ambiente), los rayos también son más fuertes.

Con el fin de protegernos de los rayos UV nocivos, echemos un vistazo a la primera defensa de la piel – la melanina.

La melanina es una sustancia química presente en una variedad de colores y concentraciones en la piel de la mayoría de la gente que ayuda a la defensa contra el sol. Además, la melanina se activa con los rayos UV y los absorbe, o mejor dicho, los rayos del sol actúan sobre la melanina, activando la melanina para lograr extenderse o crecer, aumentando su presencia en respuesta a la exposición del sol. ¿El resultado? Un “bronceado”. Mientras el color de la piel sea más oscuro, más melanina tiene para su protección.

Pero unas palabras de advertencia …

Un bronceado puede parecer grande en la superficie, – pero la cantidad y la duración del tiempo que una persona está expuesta a los rayos del sol, determinan la cantidad del daño a la piel. También determina el riesgo futuro del daño probable.

Por ejemplo, las personas que se exponen al sol en grandes dosis como tripulaciones de barcos, personal de campo y los surfistas en la playa, se encuentran en un mayor riesgo de daño en la piel que las personas que trabajan en el interior de edificios. Lo que sucede es que cuando la cantidad de exposición a rayos UV es mayor que lo que la melanina de la piel puede controlar, esto puede causar quemaduras por el sol. Y otro dato es que los que tienen la piel más clara tienen menos melanina, absorben menos radiación UV y por ende sufren una menor protección.

Como diversas investigaciones han demostrado que los rayos UV del sol son la causa principal del cáncer de piel, (hasta un 20% de algunas poblaciones en vías de desarrollo sufre cáncer de piel durante su vida), es necesario adoptar un enfoque proactivo en relación con la exposición al sol para evitar el daño perjudicial de estos rayos en la piel.

Como se dice coloquialmente en Australia – “Slip, Slop, Slap”. (‘Slip” es una camisa, “Slop” es un sombrero, “Slap“ es un protector solar). Cuida la piel que tienes, porque tú eres el que va a vivir con ella toda la vida.